Entonces vi que la zona en la que varias semanas atrás había esquiado con Diego la nieve se mantenía bastante bien, de hecho llegaba hasta la carretera por lo que no tendría que foquear la larga pista desde la Venta de Tajahierro, y podría atacar las pendientes del Cueto de Orbaneja desde abajo, a apenas 900 metros de altitud, y subir por una zona conocida como la Braña Gustandran.
Retrocedí un par de kilómetros y me metí en faena, no había mucho tiempo así que puse las pieles lo mas rápido que pude y directo para arriba. La primera parte, en el entorno de los 1000 metros de altitud, la ascensión discurría por un precioso bosque de hayas con nieve bastante húmeda pero suficiente para foquear y bajar con cuidado.
Un poco mas arriba, cuando se acababan los hayas empezaban los acebos y el bosque se iba abriendo hacia la braña. Fue entonces cuando me pareció ver una presencia a unos 200 metros de mi,
